domingo, noviembre 15, 2009

Fred Frith va a Chile !!
y yo voy a estar acá en bruselas :(

Pero descubrí que toca la próxima semana dentro de un cuarteto MMMquartet acá también
así que voy !!

Estoy muy muy feliz. Ya que me perdí el festival de música contemporánea y rompí mi asistencia de 7 años consecutivos, por razones logísticas, esto me viene de maravilla.

lunes, noviembre 09, 2009

Hoy los argumentos (1) y (2)

(1)En defensa de lo que se supone imposible,
(2)desde el no determinismo, o bien
(3)yo no sabía que caszely conocía a lukasiewicz.

"ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario"

La franse anterior, que ha servido de la risa de muchos -y me incluyo- me parece puede tomarse menos a la ligera de lo comunmente hecho. Mi intención acá es agotar las posibilidades en cómo esta puede ser entendida y, en este sentido, dotarla de , a lo menos, credibilidad, o bien, no reducirla a su, a primera vista, condición "ilógica". Re- leer esto que parece absurdo y descubrir la posibilidad (es decir, aquello que puede ser y puede no ser) en aquello entendido como necesario (que no puede sino ser). En otras palabras, volver a lo que entendemos como regla estática y moverla en pos de descifrarla sin intermediario de mera convención.
(De pasadita, esto me sirve para estudiar y reafirmar la bases de la lógica aristotélica y la propuesta de la lógica moderna en el círculo de viena).

Entonces, comencemos con el desgloce:
Es posible entender "lo uno" y "lo otro" como contrarios, es decir; "a" y "no a" (-a)
"Ni a, ni no a, sino todo lo contrario"

Esta es la opción a la cual, en general, se llega una vez enunciada la frase. Antes de desarrollar esta primera, me parece importante dejar en evidencia que ésta (la frase) se constituye de dos partes. La primera "ni lo uno ni lo otro" y la segunda"sino todo lo contrario". Dos secciones que pueden ser leídas a su vez de dos maneras diferentes.

La primera, dentro de la forma a y no a:
Donde ni a, ni no a, sino todo lo contrario se comprenden como unidad. Así es como trabajaría G. Frege (logicista que marca la modernidad en la teoría lógica) tomando la frase "Ni lo uno ni lo otro...sino todo lo contrario a eso ni uno ni otro". Desde este punto de vista la frase cae en el absurdo, en la paradoja, pues Caszely parece hecharse al bolsillo y basurear la famosa premisa del tercero excluso. Es decir aquella que implica que en se es "o a, o no a" (a v -a) y no hay otra posibilidad tercera.
Ahora bien, Aristóteles, a diferencia de Frege, explica no sólo la opción de entender la frase como unidad sino que, en pos de no asumir nada, puede también ser comprendida por partes.
Ni a, ni no a, sino todo lo contrario: (1) a "a"
(2) a "-a"
(3) alguna cosa no enunciada

Acá es donde nos damos cuenta que lo importante de la frase de caszely, lo polémico más bien, se atribuye "al todo lo contrario", pues esto que llamamos "contrario" es a su vez un concepto difuso. En las analíticas segundas aristóteles desarolla y explicita que en este concepto existen ciertos niveles.
Contrario es entender: algo blanco y algo negro, donde facilmente podemos reconocer que hay intermedios, es decir, hay posibilidades, otros colores entre blanco y negro. Esto no elimina la contradicción, en un cierto contextos, pero establece que no es necesariamente exclusiva.
Pero si por otro lado tomamos los contrarios en el caso de los números, desde lo que es esencial como atributo a la definición de número, es decir lo par y lo impar, llegamos a la conclusión de que no hay números que no sean pares ni impares. Y que de hecho no hay contrario al ser par o impar en un número, son necesariamente pares o impares. El mismo caso con un ciego y un vidente, se es ciego o se es vidente. (O bien con las embarazadas, se está o no se está jaj.)

En este sentido es que si, por ejemplo "lo uno" fuese blanco, y "lo otro" negro, y lo contrario se adudicara a sólo una parte de la afirmación, (tomemos "lo blanco" su contrario puede perfectamente ser otra cosa que no sea blanca. Nunca se estableció dentro de qué contexto se tomaría el contrario y lo blanco pasa a ser algo relativo, contingente y por tanto variable. En este sentido decir, ni blanco ni negro sino verde, o rojo..etc, es posible y de hecho, válido.

Volviendo a la afirmación entendida como "ni lo uno, ni lo otro", como lo blanco y lo negro, pero ahora comprendiendo, todo lo contrario hacia un sentido generalde la frase ("lo blanco y lo negro" como unidad), es decir, como lo haría Frege, podríamos perfectamente relativizar lo contrario como "lo que no es ni blanco ni negro", es decir, lo gris. Lo que no es extremo, sino término medio. Y de este modo, nuevamente escapar a la contradicción.

Ahora en el caso de entender "ni lo uno ni lo otro" desde la categoría de números (tanto par como impar), se hace imposible la tarea de defender el caso pues son contrarios excluyentes sin intermedios, a menos que al establecer "lo contrario", se estucieve, contingentemente, saltando de género y plano. Es decir, se dejara de hablar de números y se dirigiera el argumento hacia otra "cualquier cosa". Pero eso francamente no sería una argumento y sería ablandar demasiado el problema lógico. (Pero más vale explicitarlo pues, si bien es poco probable, no es imposible).
Ni lo par ni lo impar, sino ... cualquier cosa.

Lo anterior, la gracia de poder entender desde otro punto de vista la célebre frase, es todo mérito -o problema- de la indeterminación, arma principal de la retórica, y discusión sofista, a su vez que target principal de aristóteles. Hacer creer que se habla de algo, para así poder convencer al otro y dejarlo sin argumentos al poder mover ese objeto de discusión hacia donde convenga.

Lo que salta a la vista, en este minuto es que, al parecer, lo crucial de la frase de Caszely, no es sólo "lo contrario" sino la definición de uno y de otro. Si pensamos la noción de otro, nos dmaos cuenta que podemos estar hablando tanto de una msima cosa que se replica (tengo una naranja y otra naranja), o bien, de cosas diferentes (una fruta -naranja_ y otra fruta -manzana- ) como de contrarios (un número par y otro número impar). Es decir que al establecer, a secas lo uno y lo otro, en realidad no se está determinando nada realmente.

Muy entre paréntesis: (Como yapa, enuncio un concepto que me gusta mucho en la lógica, que es aún más extremo respecto a la "otredad" y su determinación, el token.
Me explico; decir "todas las ángelas parecen fideos" y "todas las ángelas parecen fideos", si bien son frases exactamente iguales y podrían ser enunciadas como "a" y "a", en realidad no son la misma "a" pues fueron, materialmente escritas en tiempos y espacios diferentes. Eso refiere a entender la variable (en este caso "a") como token.)

Para conlcuir este argumento desde la lógica aristotélica, a lo que apunto con esto, es que la frase del futbolista, aún bajo la lógica clásica (es decir aquella que se basa en el principio de no contradicción, el tercero excluso, y el princpio de bivalencia) se puede lograr comprender como válida, como lógica, y que nos hemos reído de más del querido Carlitos.


La sección en la que introduzco la defensa desde el polaco Lukasiewicz lo dejo para otro día porque se va a hacer muy largo y me voy a comer
;)

sábado, octubre 31, 2009

de la anónima al anónimo

Últimamente sus comentarios no caen tan mal. ¿Gracias? jaj.. igual me había estado encariñando a la constante oposición, a la mala onda. Me gusta eso si que conserven ese toque de ironía, antes me enojaba, y confieso una le ofrecí un rosario de puteadas (junto con un golpe de combo -y cuidado que estuve en karate 2 años-). Hoy por hoy hasta me sonrío, y genuinamente. Se sienten (sus comentarios) ya no como spinas nel fianco, como diría mi nonna (espina en el culo) sino como: cuando uno camina con calcetines por un piso de madera no demasiado pulido y se mete una mini astilla en una de las fibras del tejido. De ahí uno pisa, y si bien no se entierra una astillla si siente como a ratos algo pincha en la planta del pie.

Difícil pregunta la que me hace en el comentario anterior.
"una pregunta; ¿por qué te interesa tanto la filosofía, la teoría del arte y todos sus vericuetos, si pudieras responder de manera llana sería fantástico.
Saludos
Dos puntos a aclarar

(1) No me interesa demasiado la teoría del arte,
(2) Me interesa mucho la filosofía, en eso está usted en lo correcto.

Voy a asumir que por llano usted quiere decir "sencillo y natural" (así me guía wordreference.com).

Su pregunta no es sencilla, así que me pone difícil la respuesta. Creo que hasta no sé si pueda responderle algo. Es decir, algo con lo que usted quede conforme. En todo caos, dudo que vaya a encontrarla llana alguna vez, y en realidad con su pregunta no me queda maś que intentar hacer una réplica del camino que hizo mi cabeza para dar-me una respuesta, cuando la leí y pensé. Es decir, tomando más en cuenta lo natural que la sencillez, pues la última puede transformarse en un asqueroso intento de pretenciosa simpleza. Puaj.

¿Cree usted que la ética es algo que se adquiere, que es una figura externa a la cual estamos sometidos como seres culturales?
¿Cree usted que la actitud ética está en el hombre como algo a priori?
¿Cree usted que el "buen gusto" (como concepto inmerso en un espacio específico) se enseña?
¿Cree usted que al final del día, en una reflexión absolutamente tonta-grave, existe la libertad?

Probablemente usted lee estas preguntas y piensa (con cierto enojo), que ya me puse "densa", complicada, y que estoy dando ejemplos de preguntas filosóficas. No me subvalore, porfavor; jamás he dicho que la filosofía sea la clave para salvar al mundo. De hecho soy bien consciente de que se asimila más a el trabajo de un orfebre (hacer objetos de cierta inutilidad con mucha cautela).
Estas preguntas son más puestas en materia (expersiones) acerca de si cree usted que, las cosas son todas causas o bien existen cuestiones a priori.
Me sigue?
El interés por ejemplo. Que yo me interese por algo, u por otra cosa, tiene efectivamente una respuesta clara y distinta?

Porque la respuesta fácil, que se da a la "llanitud" con mayor comodidad es que:
Me gusta la filosofía porque me gusta leer. Me gusta poder acceder a un texto, escrito tal vez hace mucho tiempo, y descubrir su actualidad. Me gusta poder descifrar desde la escritura, los problemas y las maneras de formalizar ciertos problemas. Me gusta no tener un problema, leer un texto, y luego tener un problema. Me gusta poder ver esos problemas en más lugares de los que quisiera.
La respuesta latera es:
No me atrevería a decir que me gusta TANTO la filosofía por algo definido y particualar. La verdad es que he pasado por varios períodos en mis estudios, pasando desde lo más "concreto" hasta lo más abstracto. Violín, composición, estética, filosofía. Ese es el camino. Y la verdad, creo que me vengo preguntando lo mismo todo el tiempo. O por lo menos de la misma manera.

Kantianamente, creo que una persona NO DEBE leer filosofía para formase ética, o para enterarse de la ética. Creo que hay cosas que son inmanentes a uno y, es tarea inutil definir un punto exacto de la partida de esa pulsión.
(Mi profe de filosofía moral me ayudo mucho con el concepto de inmanencia al decirme que en realidad, la forma más sencilla, y que funciona en gran parte de los casos, para comprenderla es pensar que está escrito interioridad).
Creo la forma de hacerme las preguntas -esas que todo el mundo se hace-me hace inmanentemente interesada por la filosofía.

Por qué saber, al segundo, en la calle (en el extranjero), sin aún escuchar una palabra de la boca de esa persona, que es chilena? (Que me ha pasado.)

Entonces sé y no sé:
Me gusta bowie, no me gusta cerati, me gusta el mazapán, no me gusta la crema pastelera, me gusta el color rojo, no me gusta el olor a clavo de olor, no me gusta bordieu, me gusta husserl, me gusta el libro el socio de genaro prieto que leí en el colegio, no me gusta la soledad de los números primos, me gusta estudiar, no me gusta subir cerros en bicicleta, me gusta el jugo de naranja, me gusta más que amanezca oscuro y el día dure hasta más tarde y no al revés, no me gusta llegar tarde (sin embargo no me enfada tanto cuando alguien llega un poco atrasado). ...

Mi duda es, ¿a usted le gusta la filosofía?

miércoles, octubre 28, 2009

Bendita semana de pausa. Qué mejor invento que una semana sin clases para re-organizar las tareas que se supone se harían pero finalmente no fueron hechas, ponerse al día (que en francés se dice igual, mettre en jour. chaaa) con las lecturas, y evidentemente ver the office.
Buenísima serie.
Además, creo que nunca es suficiente tiempo como para entender la lógica. Me parece que la estrategia del profesor es "si usted alguna vez lo entendió, aunque sea por un momento fugaz: lo entendió. Ya no se pregunte más pavadas y sólo aplique". Lo que, si bien es práctico, desespera hasta mi fibra más íntima de comprensión, pues se pierde toda la adrenalina de los problemas filosóficos de la lógica y se convierte en un mero método (que por más entretenido que sea, como un sudoku) lo hace a uno reemplazable por una tabla, o una calculadora.
En fin, ayer me dediqué a leer la bibliografía de Métaphysique con el profesor A. Mazzu (que, siguiendo con las relaciones no forzadas profesores/animales tiene mucho de boxer) Dianoematique: Philosophie de la Histoire de la Philosophie, Martial Guéroult.
Este libro, a primera vista, aparece como un libro un poco monótono. Como si se hablara constantemente de lo mismo, retomando lo dicho y re-vuelto a decir. Y bueno, efectivamente, ese aparecer es así. De lo más fenomenológico (donde todo es lo que parece, contrario al proverbio popular.)
Guéroult, reconocido historiador de la filosofía, se pregunta por la calidad y método de enfrentamiento a un objeto de entendimiento, en el caso de la filosofía. La dificultad de localizar en el tiempo y el espacio (incluso, qué tiempo y espacios tiene este peculiar objeto) un texto que es más que letras muertas. O eso se supone si es efectivamente un pensamiento no contradictorio a sí mismo, o bien que resuena en otros pensamientos. (La típica pregunta : ¿por qué seguimos leyendo platón (aristóteles, kant, hegel...)? La respusta fácil: por que la historia desde el poder siempre propondrá los mismo autores y se leeran finalmente por razones de "fuerza mayor". La respuesta que creo menos facilista y más certera: porque aún da que hablar. O bien, porque renació spinoza con bergson, foucault o deleuze? Porque hay algo en spinoza muy actual.)

Guéroult propone por un lado, tomar el texto filosófico como si fuera una obra de arte, con leyes internas que deben responder a un universo que ella misma ha creado, o bien revivido o fomralizado -esa es tal vez la palabra maś adecuada para explicarlo- (pues todo en ella preexiste en la historia que la precede; es decir, su germen está antes de que ella sea capaz de verlo, ella lo evidencia formalmente), pero que al mismo tiempo no es una entidad puramente abstracta en une spacio suspendido. Ella pertenece a un tiempo histórico, que si bien no la condiciona desde afuera, siendo una exterioridad, le pertenece interiormente.
Por otro lado, que Guéroult postula, o lo que nosotros como sus lectores entendemos como su filosofía, es finalmente este método dianoemático donde la historia de la filosofía no peude, sino ser a su vez una filosofia. Un ejercicio, o bien un acto de conciencia sobre un "texto" y que tiene como fin la comprensión lo más desprejuiciada posible. Una imagen del pensamiento que se basa sobre el estatuto de que ésta (la imagen) ya no refiere a nada externo a ella, sino que tiene un lenguaje autónomo y codificado (una construcción de mundo) del cual debemos participar para leer.

Me parece pertienete, y la verdad nada de forzado, hacer una vínculo con la teoría de Theodor Adorno sobre la obra de arte monádica, (en tanto, siendo los fundamentos de ambos autores los mismos (un hegelianismo que vivió el nazismo, porque es finalmente eso)) al proponer una entidad material (texto, música, o en ambos casos "obras") que, manteniendo una forma interna aboslutamente independiento, no pueden sino ser sociales en su condición necesariamente "histórica". La mónada de adorno (como relectura de la imagen de leibniz, como casa sin puertas ni ventanas) apunta a una estructura cerrada que, si bien en necesaria relación con su exterior debido a su "puesta en la materia" no pierde su coherencoa interna.

Por eso, en concordancia con la alusión al querido y gruñon Adorno, y sus lazos con la corriente dodecafónica impulsada por Arnold Schönberg, acompaño este texto (que terminó siendo una especie de autoestudio online de la materia de clase) con esto:

lunes, octubre 26, 2009

(L)

canciones que jamás me arrepiento de escuchar.

sábado, octubre 24, 2009

Hay acá en bruselas hay una tienda que se llama les petits rien. Las pequeñas nada. Mi vecina Velia, que ha sido una una suerte de guía natural, y excelente por lo demás, me contó una vez que, por lo general, su plata desparece cuando va a estos lugares. Yo le comenté que soy más bien de ferias y persas, que me gusta el ejercicio del cachureo más que el del coleccionismo. Que hay algo muy fascinante en ese enamoriamiento por tazas guachas, retazos de telas y libros incluso un poco subrayados (pero sólo si es con lápiz a mina). Y no sólo por la belleza -que podríamos llamar, en sí o en acto- de los objetos, sino que también por su condición en potencia.
"Que si junto puras tazas guachas lindas, puedo hacer una colección fabulosa de tacitas de mercados, un conjunto de tazas guachas. Y seguirán siendo guachas y aún así pertenecerían a un cojunto" (Lo que ahora que lo pienso se revela como una paradoja resuelta :)))).

Lo que quiero decir es que el coleccionista, a diferencia de los asiduos a las cosas guachas o inútiles (bajo un ojo de comprador medio), adquiere objetos que ya poseen un valor reconocido, es decir, una validación externa. Son escazos, y esa falta de abundancia, refleja su popularidad. El cachurero, por otro lado, junta bajo un filtro más intimo -muy íntimo tal vez- aquello que sobra. Que se exhibe (en cajas de cartón puestas en el suelo, en un mercado inoficial) y se reconoce como excedente. El cachurero ve algo, imagen que proyecta. Descontextualiza al objeto (en su cabeza claramente) de esa feria, le limpia el polvo, le arregla "la patita suelta" y piensa potencialmente dónde se vería bien, o qué habría que arreglarle (cambiarle o destacarle) para que funcione.

Lo interesante es que ese "funcionamiento" o rol, en el espacio real, una vez comprado el objeto, no tiene que llegar por necesidad. Ese objeto puede perfectamente quedar suspendido en el esapcio de los cachureos, sin mostrarse al público, y probablemente caer en manos ajenas. Reinsertrase en el ciclo de eso que sobra. Volver a una feria o, por qué no, devenir regalo de navidad. Ninguna de las anteriores como opciones menospreciativas, sino sólo opciones. Pero también, y como en general sucede con aquellos objetos de los cuales uno queda rendida (y emocionada al descubrir que valen 500 pesos, 100 pesos incluso -acá 50 centavos, 1 euro) que se utilizan todas las mañanas al desayuno, o bien forman parte del guardarropa cotidiano.

Ahora, las cosas no pueden ser así de sencillas, o por lo menos, así impersonales; una simple acumulación. El cachureo tiene una dificultad, y esa es la del despaego. Nada peor que las bodegas muertas, (sin supensión alguna), sino pura acumulación, pesadez y fetichismo de parte del cachurero que decide hacer de su espacio un retener cosas por si acaso. Ese personaje, en ese acto, se devela como un ganador. No quiere perder, no quiere riesgo y, probablemente, quiere poder sacarle el provecho más grande a cada una de sus cosas. Y si es que aquellas, nunca se muestran como útiles, mejor ahí con él, que con otra persona que tenga más suerte. Ese personaje, realmente, no es un cachrero sino más bien un coleccionista frustrado. Sus bodegas o roperos se cargan de cosas dotadas, más que un "sentido de identidad" (con quien las posee), de cosas que "no quieren ser dadas... por si..."

Lo importante es que un objeto se revela propio por intuición, por inmediatez, porque uno sabe que es de uno y lo quiere como tal, y no por mero consumismo.


Hecha entonces la distingicón entre coleccionista, cachurero real y cachurero por obligación (falta de medios para ejercer como cleccionista) o egoismo (no dar aquello que sobra realmente) vuelvo a velia y sus consejos.

Velia que es italiana y muy extrovertida, la muy paciente, me escucha. Debe ser porque no hablo mucho, y además relativamente lento (por lo menos acá en el extranjero francófono.) Y al terminar yo de intentar explicar la palabra cachureo en francés (con por lo menos 7 faltas en los verbos en condicional) me dice que sí. Que entonces tengo que ir sí o sí a esta tienda que le roba sus ahorros.

Les Petits riens recibe todo aquello que, los buenos cachureros, estamos dispuestos a dar. Es como si uno hiciera una limpieza de pieza y encontrara libros, ropa y muebles que ya no ocupa y decide, en vez de venderlos, donarlos. La tienda recibe todo, probablemente hace una mínima selección y/o reparación de aquello que pueda ser mejorado sin mayor esfuezo, y lo vende.
De lunes a sábado de 12 a 5 y media de la tarde.
Precios de ferias (brocantes), de persas (marché aux puces): 5 pisos. Casa, habitación, oficina, ropa, mixto, living... TODO. Y lo que se gana, se utliza tanto para sostener el negocio, como para ser donado a "caridad".

Regalo entonces una frase del libro que encontré en la sección filosofía de esta fabuloso lugar.
De,
Penseurs grecs avant socrat
Demócrito:
"la palabra es la sombra de la acción".

miércoles, octubre 21, 2009




Me vengo con mi libro de logique formelle (Marc Peeters y Sebastian Richards) a mi pieza. Me tengo que concentrar y leer con detención cada capítulo.
Sentada en mi escritorio, abro el libro (que tiene un cubo en la portada con las caras de frege y russell) y repentinamente, al costado de la reflexión en torno a la clase de las clases que no se contienen a ellas mismas, aparece una chinita. De esas más bien grandes, brillantes -como si tuvieran una capa de esmalte de uña transparente. Con puntos y no con esos cuadraditos).
Yo que no soy nada de buena con las sorpresas de tipo bichos, me asusté, pero siendo que más que mala es buena la reputación de las chinitas, decidí ignorarla.
Evidentemente no pude, y me tuve que desplazar a leer en la cama.
Me puse de panza sobre el cumbrecama mirando la pared con la exacta luz que le llegaba al libro. Agarro el cojín para ponerlo debajo del codo, pues no hay nada peor que cuando uno no queda a la altura exacta para leer, y se empieza a incomodar tempranamente.
Otra chinita. ¿O la misma? Cómo van a haber, de repente, dos chinitas iguales en mi pieza. ¿Y me siguió, todo el camino?
La dejé en la ventana, semi abierta. La tomé con un papel y la deposité de manera, para ser honesta, bastante torpe -por lo que ya señalé como mi relación con los bichos vivos- y seguí leyendo. Ahora sí, tranquila.
Leyendo en francés, lógica en francés; no fácil. Eso de seguro. Entonces, duda. Obvio, palabra que no sé exactamente que significa.
Voy al computador que yace en el lugar de la primera escena para acceder a le petit robert que tengo en pdf.
Me siento en la silla de madera, de espaldas a la cama, muevo un par de lápices, y sobre el adífono izquierdo del aparatito mp3, una chinita.
La misma, ¿otra?.

1. Creo que nunca olvidaré ni podré desligar la antinomia de russell con el cuento de la chinita.
2. Pienso que debe haber una relación objetiva entre la contingencia de la china, su posibilidad de aparecer y desaparecer, con la lógica formal y lo que se llama classe vide, o conjunto vacío, donde los elementos que están contenidos en ella son contradicorios a ellos mismos. (La chinita que no es chinita, la chinita que está y que no está. El que hay y no hay chinita simultáneamente)
3. Que mi profesor Peeters, quien tiene una cara da rana impresionante, debe de tener algo que ver con esto, me imagino que entre sangre fría se dan la mano -o las garritas-. A todo esto, no es una rana cualquiera, sino una que fuma durante todas las reverendas pausas.